Miluca Sanz: Diarios

Miluca Sanz lleva trabajando en sus diarios mucho tiempo tiene una exposición Diarios de Otros en Espacio Valverde, más abajo dejo la referencia, pero no puedo menos que dejar aquí, los sugerentes títulos de sus trabajos:
Diario de un Náufrago 
Diario de un Bibliófilo
Diario de un Tipógrafo
Diario de un Censor
Diario de un Jardinero
Diario de un Daltónico
Diario de un Dibujante
Diario de un Hombre del desierto
Diario de un Geólogo
Diario de un Hipocondríaco
Diario de un Zen
Diario de un Pesimista
Hoy tiene lugar un Encuentro-charla con ella en Matadero, presenta el proyecto  “DIARIO ENTERRADO EN EL SÁHARA”. Un trabajo muy interesante como todos los que ella realiza y que os recomiendo por su gran interés.

Martes 12 de Noviembre, de 19 a 20,30h. en MATADERO MADRID (Intermediae) Pº de  la Chopera 14 (Metro Legazpi, buses: 6, 8, 18, 45, 78, 148)

http://www.mataderomadrid.org/ficha/2861/encuentros-con-artistas.html

Imágenes integradas 1

Proyecto para Instagram y Facebook: #diariocalendario. Se puede ver completo y seguir en mi página de Facebook (http://www.facebook.com/miluca.sanz),  o mejor, porque es más visual, en Instagram (http://www.intagme.com/milucasanz/)

…y para quien quiera una información  completa,  su web:http://www.milucasanz.com/

NOTA DE PRENSA // MILUCA SANZ // DIARIOS DE OTROS // ESPACIO VALVERDE

Espacio Valverde inaugura el sábado 26 de octubre su segunda exposición individual de Miluca Sanz, en la que la artista emplea el calendario como paisaje sobre el cual volcar distintas obsesiones, colecciones de objetos, dibujos, collages y composiciones de todo tipo. 

Les adjuntamos una serie de imágenes y un excelente texto del crítico Jose María Parreño. 

Un cordial saludo. 

Jacobo Fitz-James Stuart.



MILUCA SANZ       DIARIOS DE OTROS


MILUCA SANZ

Inauguración sábado 26 de octubre de 12 a 14:30 h en Espacio Valverde

DIARIO DE UN CRÍTICO       JOSE MARÍA PARREÑO

DÍA 1
Quedo con Miluca y me enseña sus Diarios de Otros. Me gustan muchísimo, combinan varios linajes artísticos: el libro de artista, el coleccionista y el experimentador plástico. Narración unas veces y pura visualidad otras. Le pregunto cuánto tiempo tengo para escribir, estiro un poco el plazo y finalmente nos ponemos de acuerdo.
DÍA 2
Soy imbécil. No cabe otra explicación. Cómo he podido comprometerme a escribir nada (más) en estos momentos. Tengo varias pilas de papeles alrededor de mi mesa: unos por leer y otros por rellenar, todos pendientes, todos para mañana mismo. Como siempre, me he dejado llevar por la pasión de lo que me gusta sin pensar en las consecuencias. Es como la piel doradita del pollo: un momento en el paladar y un año en las lorzas de la cintura.
DÍA 3
Bueno, pues no voy a llamar a MIluca para decirle que me echo atrás. Si no soy maduro con 54 años no lo seré nunca. Tengo que asumir las consecuencias. Quedé en escribir algo en 30 días y lo haré. He metido la carpeta de fotocopias de los Diarios que ella me dio y las notas que tomé en mi mochila y llevo el material a todas partes. Espero que vaya surgiendo algo.
DÍA 4
Miluca los llama Diarios pero no estoy seguro de que lo sean. Más parecen agendas. Y una agenda con marcas es a un diario como un haiku a un soneto. Y no sólo por su brevedad. Porque narra una vida hecha de hechos. Sin opiniones, previsiones o nostalgias. Fotografías de tiempo, instantáneas, (valga la redundancia). Páginas de agenda que son el puro hueso de los días, sin la carne soñadora de las noches.

DÍA 5

Pero hay algo todavía más escueto que la agenda: el calendario. El calendario es el grado cero del diario. Me refiero a esos calendarios de marcas o de muescas que hacen el preso, el náufrago o el loco para llevar la cuenta de su soledad. Mientras que toda autobiografía construye un yo mentiroso, y el diario un espejo en que buscamos nuestro mejor perfil, el calendario es un esqueleto sin vestir, para el que ninguna cirugía es cirugía estética. Y es que nos sueldan los huesos para poder andar, no para salir mejor en las fotografías.
DÍA 6
Sigo donde lo dejé: para conocer la auténtica identidad de alguien, mejor que escucharle contar su vida, que nos permita examinar su agenda. Eso sí que es acceder a su intimidad. Pero es curioso: intimidad desapasionada. El formato obliga a conceder el mismo rango a recoger un traje en la lavandería y a recoger el Nobel en Oslo. Todo debe encajar en un rectángulo. Es una suprema lección de humildad: hagamos lo que hagamos, su anotación cabrá en unos pocos centímetros cuadrados.
DÍA 7
Hay también una perspectiva puramente plástica en esto: cada día clavado como una mariposa, al lado de sus congéneres, en la caja correspondiente. Como una entomóloga de la sensibilidad, Miluca captura la impresión fugaz, la detiene y la fija para siempre. Como tantas veces, como en tantas cosas, me da la impresión de que la belleza resultante es a costa de alguna clase de muerte, de desecación… no sé cómo decirlo. Y también luz de un día guardado como un pétalo entre las páginas de un libro. También como el pétalo irreconocible, la siguiente vez que abres la agenda ya no sabes que quería decir ese garabato.

DÍA 8
Sí, si vuelvo sobre la metáfora del día pinchado en el diario me acuerdo también de algo que leí: hemos de perder la experiencia para ganar el sentido (¿qué tiene esto que ver? ¿o tiene que ver?). Y también de una frase memorable de Dionisio Cañas: “Un ay! por lo que no hay”. ¿Y por lo que hay, qué podríamos gritar?
DÍA 9
Decía que Miluca era entomóloga. No sé si definitivamente utilizaré este término en el texto… Lo que quiero subrayar es ese carácter científico. Diseccionador. Todos somos de todo, pero ella ha jugado a desmontar el hojaldre de la personalidad en sus capas superpuestas: Diario de un jardinero, Diario de un daltónico, Diario de un náufrago…. Aunque, en realidad, también los jardineros daltónicos naufragan.
DÍA 10
Llevo pensando todo el día que la selección de personalidades de los diarios de Miluca responde a su rendimiento plástico: dibujante, diseñador, tipógrafo. Sin duda esos son los casos de más fácil resolución. Pero ahora, cuando me pongo a escribir a última hora, me doy cuenta de que se ha atrevido también con el hombre vacío, el geólogo o el censor. Ahí ya no era tan sencillo. O sea, que Miluca logra proyectar la dimensión plástica y visual (también táctil) de cualquier personalidad. Entonces la dificultad era escoger sólo 12 Otros.
DÍA 11
Porque bien habría podido titular su trabajo Diario de los otros que soy o que no soy. Yo en ocasiones soy varios decidiendo qué hacer y no tomo las decisiones por mayoría. Yo, a veces, miro dentro de mí y no reconozco a nadie.
DÍA 15
Querido Diario, llevo varios días sin escribir. Y es que antes que nada me gustaría saber a ciencia cierta qué estoy haciendo. Sólo estoy dispuesto a un diario que sea algo así como un cuaderno de contabilidad para llevar las cuentas de lo que le debe el alma al cuerpo (y viceversa).
DÍA 16
Pienso que estos Diarios de Miluca no son tanto una representación plástica de la intimidad cotidiana cuanto un intento de aprender a arreglárselas con el paso del tiempo. Esta es una cuestión capital. Por suerte, la vocación artística resuelve de un golpe y para siempre la cuestión de qué hacer con el tiempo. Para el arte todo tiempo es poco. Ya se sabe: Ars longa, vita brevis.
DÍA 17
¿Quién escribió que todas las artes propenden a la música? Por mi parte, después de mirarlos una y otra vez detenidamente, he decidido que el único diario que me gustaría que hubiera sido el mío es el del daltónico. El más abstracto, el más anónimo, el más alegre. Ah, qué alivio ir sólo de color en color, de escala en escala, de brillo en brillo. Sin palabras, sin progreso ni pérdida, porque no hay un color mejor ni peor que cualquier otro.
DÍA 18
Me gustan las agendas de mesa que ha elegido Miluca para este trabajo. La hoja de cada día se ofrece completamente en blanco, como un país nevado bajo la solitaria bandera de la fecha. Sin líneas, ni horas que pauten el discurrir del tiempo (sin vallas ni campanarios, si sigo con la comparación). Espacio más propicio al dibujo que a la escritura, lugar más apropiado para divagaciones que para ocupaciones. Cuanto más mayores nos hacemos (pero yo ya no me puedo hacer mayor, solo viejo) más colonizado están estos territorios vírgenes de los meses futuros.

DÍA 19<br /> Escribí hace días que el arte liquida de raíz todo riesgo de aburrimiento. Un artista no se aburre nunca, porque no hay nada ni nadie, ni hecho ni desecho que no sirva para su obra. Y es que como no sabe cuál será la próxima, no puede correr el riesgo de desperdiciar nada. Es bien sabido que lo inútil es imprescindible para lo desconocido.

DÍA 20
Algunas de las más poéticas, persuasivas y desesperantes obras de arte de las últimas décadas tienen el tiempo como tema. Date Paintings de On Kawara (centenares de cuadros monocromos donde sólo aparece pintada una fecha, pero con todas sus variantes culturales o lingüísticas), también Perfect Lovers, de Félix González Torres (dos relojes de pared sincronizados en un ballet que es sólo piernas). También Still Life, de Sam Taylor Wood, un bodegón de frutas que enmohece y se desintegra hasta desaparecer en una rápida secuencia de tres minutos. Y en otro orden de cosas, Sun Tunnels, de Nancy Holt, (cuatro grandes cilindros orientados y cubiertos de perforaciones, que una vez al año encajan -como anillo al dedo- con las constelaciones).
DÍA 21
Escribí hace unos días que el diario que más me gustaba era el del daltónico. Sí, pero  a falta del diario de un esquimal.
DÍA 22
Por si no se me ha entendido; aspiro a la nada y sus matices, de consistencia, brillo y espesor. Mi torpeza me está ayudando bastante.
DÍA 23
La idea del diario permite trabajar con series y variantes. Una idea acertada si se trata de la vida, donde nada se repite y todo se parece. En la vida siempre estamos debutando.
DÍA 24
Me gusta mucho la fotografía digamos documental. Desde Paul Strand a Paco Ontañón, por poner dos nombres entre mucho posibles. Pero más me gusta la pintura. Una fotografía se puede acaso visitar. En un cuadro se podría vivir. Y eso es porque los cuadros tienen sitio dentro. Por alguna razón que desconozco, el tiempo que al artista le llevó pintarlo, en el lienzo se convierte en espacio. Lo diré de otro modo: la fotografía me permite ser espectador de lugares y momentos en los que no estuve. La pintura, de lugares y momentos en donde hubiera podido estar. La fotografía ocupa las anchas avenidas de los distintos tiempos del indicativo. La pintura alberga los seductores tormentos del subjuntivo.
DÍA 25 
Pero es que la relación entre tiempo y espacio es inextricable. Necesitamos el espacio para representar el tiempo, eso es fácilmente comprobable. Y desde Einstein sabemos que el tiempo es por así decir, una función del espacio. Si hasta cuando queremos decir “lento” decimos “despacio”!.
DÍAS 30
Querido Diario, llevo no sé cuánto sin tener tempo para ti, y mira que tú eres el único que me comprende. Porque llamé a Miluca para ver si me daba un mes más, porque veía que no llegaba y no veas cómo se puso!. Bueno, he acabado el maldito texto. Por eso el dejarte de lado. Como le pasó a Colón, que escribía todos los días, todos, su diario de a bordo. Que si calma chicha, que si algas. Y luego, cuando descubre América silencio. Cuando pasó algo fue precisamente cuando no escribió.

Jose Maria Parreño


 





 



ESPACIOVALVERDE

Valverde 30 28004 Madrid.
Asela : +34 639 632 236 






Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s