Ramón en sus ciudades

Con el título Ramón en sus ciudades el Centro Conde Duque ofrece un Ciclo de conferencias que supone “Un acercamiento a las ciudades que fueron centrales en la poética literaria y vital de Ramón Gómez de la Serna.”
Creo que es un ciclo muy interesante que nos puede dar ciertas claves del pensamiento por imágenes. Ramón se refería a la Greguería como una frase o aforismo breve en el que la unión de humor y metáfora consigue una forma de pensamiento original. Su origen está en el movimiento de vanguardia poética del primer tercio del S. XX llamado Creacionismo con Vicente Huidobro y Ramón Gómez de la Serna como representantes en lengua castellana.

Algunas de sus Greguerías: 

La poesía agujerea el techo para que veamos el cielo.
Existen las esquinas para que puedas arrepentirte del camino que sigues.
Titilar: palabra inventada por un niño.
Antes que buscar una palabra en el diccionario, es preferible inventar otra.
Futuro: plagio del pasado.
Ramón se describe así mismo y a su propia estética :
 ‘fue un ser viviente que encontró la graciosa y tierna actitud que conviene a la vida… No cometió la opaca torpeza de ser ambicioso ni se quiso distraer en nada que no fuese vida, observación de la vida, cálculos que se pueden hacer con ella, arbitrariedades que la prolongan’
(La Sagrada Cripta de Pombo, pág. 596)


La Información del Conde Duque:
Con motivo de la incorporación e instalación permanente del Despacho de Ramón Gómez de la Serna en el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid (MAC) se ha organizado el primer ciclo de conferencias sobre un aspecto específico de gran importancia en su literatura, como son las ciudades en las que vivió y sobre las que escribió a lo largo de su vasta, fecunda y compleja trayectoria, con especial atención hacia aquellas que fueron centrales de su poética literaria y de su vida. Ramón fue un “catador de ciudades”, como se definió a sí mismo.
En su texto “La Torre de marfil” (1939), incluido en el libro Lo cursi y otros ensayos, Ramón definió la ciudad como “la única eficiencia de la civilización”, “compiladora de cosas”, concluyendo que “la ciudad es el tiempo reunido, el recuerdo de todos los pasados”. Producto de su atenta mirada a lo nuevo, la ciudad –con sus instantes efímeros, lo transitorio, las multitudes, las calles, los cafés, los sonidos– ocupó un lugar privilegiado en la construcción de su imagen como escritor y agitador vanguardista, un aspecto central de su literatura y también de su labor dibujística.
Con la intención de ampliar el contenido cultural de esta actividad y con el objetivo de difundir la figura de Ramón en relación con la ciudad, objeto de sus preocupaciones literarias y artísticas, se ha programado dentro de este ciclo, impartido por un grupo de excelentes especialistas en la obra de Ramón, otra conferencia de carácter plástico, homenaje a sus conferencias-maleta, con la que se trata de contextualizar plásticamente esas distintas ciudades y ámbitos en los que vivió y creó el escritor, recreados por el artista Damián Flores, cuyas obras estarán expuestas durante todo el ciclo.
Las conferencias se impartirán en el espacio que se ha recreado en el Museo dedicado a la célebre tertulia del Café de Pombo, verdadero segundo hogar de Ramón y foco de agitación cultural en Madrid, atalaya para su cosmovisión de la ciudad como recoge la cita: “Mi punto de vista de una ciudad lo obtengo desde un café… Una ciudad se saborea, se bebe. Yo veo todas las pequeñas cosas que pasan en la ciudad. Tengo una intensa colección” (Ramón Gómez de la Serna, Pombo, 1918).
Más información sobre el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) en este enlace.
Conferencias
8 octubre
Ioana Zlotescu
“Ramón y la ciudad. Una aproximación”
15 octubre
Fernando Castillo
“Madrid, urbe ramoniana”
22 octubre
Juan Manuel Bonet
“París itinerario Ramón”
29 octubre
Juan Bonilla
“Meridianos de Ramón: Estoril, Lisboa, Nápoles”
5 noviembre
Blas Matamoro
“Una Buenos Aires ramoniana”

12 noviembre
Damián Flores
“Conferencia plástica: los lugares de Ramón”

Un pequeño ejemplo de un texto Ramoniano:
La mano – RAMÓN GOMEZ DE LA SERNA
El doctor Alejo murió asesinado. Indudablemente murió estrangulado. Nadie había entrado en la casa, indudablemente nadie, y aunque el doctor dormía con el balcón abierto, por higiene, era tan alto su piso que no era de suponer que por allí hubiese entrado el asesino. La policía no encontraba la pista de aquel crimen, y ya iba a abandonar el asunto, cuando la esposa y la criada del muerto acudieron despavoridas a la Jefatura. Saltando de lo alto de un armario había caído sobre la mesa, las había mirado, las había visto, y después había huido por la habitación, una mano solitaria y viva como una araña. Allí la habían dejado encerrada con llave en el cuarto.
Llena de terror, acudió la policía y el juez. Era su deber. Trabajo les costó cazar la mano, pero la cazaron y todos le agarraron un dedo, porque era vigorosa como si en ella radicase junta toda la fuerza de un hombre fuerte. ¿Qué hacer con ella? ¿Qué luz iba a arrojar sobre el suceso? ¿Cómo sentenciarla? ¿De quién era aquella mano? Después de una larga pausa, al juez se le ocurrió darle la pluma para que declarase por escrito. La mano entonces escribió: «Soy la mano de Ramiro Ruiz, asesinado vilmente por el doctor en el hospital y destrozado con ensañamiento en la sala de disección. He hecho justicia».

Dejo aquí el link a una entrada del blog Maquinaria de la Nube, 

que tiene un material magnífico del mundo de las imágenes Ramonianas y muchas de sus derivas posibles:
Carla Bodoni, Stephen Vincent Benét y Sylvia Beach en la librería Shakespeare & Company, París, 1921

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