Lost in Translation

Aunque la canción de Coldplay “Trouble” no está en su sitio, para mi gusto, este clip de la película, si me parece muy bueno, es de pondereplaysucks, la ciudad se convierte en la protagonista principal y los personajes son arrastrados irremisiblemente a su propio “tempo”.
¿Por qué no hacemos uno?

La mejor escena de Todo sobre mi madre

La música de Ismael Lo, nos introduce en una ciudad “extraña” Almodovar nos cuenta magistralmente una ciudad inexistente, imposible: un largo túnel que te lanza a una vista aérea que pudiera ser LA, una construcción extraña… pero no se muestra la Sagrada Familia arquetípica, podría ser un college de Oxford, Otro túnel, camino en la noche, luz cegadora, coches que dan vueltas … ¿Un ritual del Kus Kus Klan? ¿personajes de qué tribus? si quitasemos el taxi ¿dónde estamos?
Me interesa que en nuestro trabajo sucediera algo de esto…

William Kentridge

http://es.youtube.com/watch?v=pk5tPkqQoL0

Aun recuerdo lo emocionante que fue descubrir la obra de Kendridge hace ya algunos años, realmente nos cambio la concepción del dibujo… pero más increible aun fue descubrir sus stop motion, parece mentira como dibujo y animación se puedan unir de esta manera tan brillante para dar lugar a creaciones como esta en la que el artista explora las relaciones ocultas entre la textura del grafito sobre el papel para crear una historia que emerge sin guión. Sin duda todo un ejemplo de pasión por el dibujo.

Felix in Exile (Felix en el exilio)1994

El personaje Felix Teitelbaum aparece en toda una serie de obras, y es el alter ego “bueno” del “malo”, despiadado y explotador capitalista blanco Soho Eckstein. Aquí presenta a un personaje nuevo, una mujer africana, por lo que Felix cuenta con dos contrastes con los que compararse: el perpetrador del horror del apartheid, por una parte, y la víctima de ese horror con la que él está conectado física, visual y psíquicamente. La mujer, Nandi, aparece cuando Felix se mira en el espejo mientras se afeita en la habitación del hotel de su exilio. Ella se encuentra al otro lado de un telescopio. La figura femenina parece dibujando, y podemos imaginarnos cómo el artista que dibujó estas animaciones se sitúa entre las figuras.
A diferencia de la animación rápida asistida por ordenador, Kentridge realiza dibujos en papel con carbón y pastel, con los materiales más simples. A continuación los fotografía, borra algunas partes y añade otras, y fotografía la nueva versión. Cada fase es fotografiada y constituye el material empleado para la animación. Los dibujos se convierten en portadores de un palimpsesto, de las capas de la memoria que constituyen la tensa y dolorosa historia de Sudáfrica.
Felix in Exile se sitúa en un paisaje que, a su vez, conserva las huellas o recuerdos materiales de los actos violentos que dejaron esas cicatrices en el país. Las minas, los páramos, la tierra están heridos y permeados por la sangre de su gente. Las elecciones de Kentridge –dibujar en frágil papel, borrando y añadiendo, fotografiando y, luego, haciendo que las imágenes se muevan– son las de alguien que desea convertir los actos de memoria en gestos positivos, construyendo los cimientos, tal vez, de una nueva sociedad

http://www.doublemovement.org/es/artistas/ficha.php?obr=34&id=32&idi=57

Una nueva definición de “hogar”. Mona Hatoum (Beirut, Líbano, 1952)


Hace tiempo, antes de empezar con el doctorado, incluso antes de decidir el tema, conocí la obra de Mona Hatoum. Me hizo pensar sobre el desarraigo, el exilio y el borroso sentido del “hogar”, en definitiva sobre el artista nómada. No me he parado todavía a profundizar en su arte pero me parecen sumamente interesantes los temas sobre los que trabaja, son las mismas que me preocupan.

http://www.ritnit.com

“Una de las artistas más representativas del panorama artístico internacional, Mona Hatoum, encarna en su biografía las constantes que marcan la traumática experiencia del exilio: el desplazamiento y la destrucción de la idea tradicional que tenemos del “hogar”. Aunque palestina, nace en Beirut, ciudad a la que tuvieron que emigrar sus padres en 1948 abandonando Haifa y a la que, posteriormente, ella misma no puede regresar cuando, de viaje en Londres, estalla en 1975 la guerra civil libanesa. Tras unos primeros años en la Byam Shaw School of Art, pasa a la Slade School of Art, también en Londres, donde estudia con Stuart Brisley, una de sus primeras influencias, a comienzos de los años 80, cuando empieza a realizar performances y vídeo.
Tras un primer tiempo de experimentación formal en el que establece la que sería una relación duradera con el Minimalismo, su paso por la Slade la politiza llevándola a un terreno más conceptual en el que primaría su preocupación por el funcionamiento de las estructuras de poder. Es en este contexto en el que lleva a cabo la mayoría de sus performances cargadas a menudo de un denso contenido político. En un segundo momento, pero también dentro de esta primera etapa en la que su trabajo aparece marcado por acciones temporales, tiene lugar la elaboración de vídeos, entre los que nos encontramos con obras tan significativas como Measures of Distance (1988), que trata temas como la representación de estereotipos femeninos o las relaciones materno-filiales, dentro, eso sí, de un encuadre marcado por el sentimiento de pérdida y desorientación que trae consigo el exilio y la comunicación en el desplazamiento.
Su trabajo en los años 90 ha evolucionado hacia obras menos narrativas que permiten, por tanto, un mayor nivel asociativo. A través de las esculturas y las instalaciones, Hatoum realiza obras que parecen hacer referencia al Minimalismo, aunque tan sólo desde un punto de vista puramente formal y de utilización de materiales. En ellas hay una continua negociación con el cuerpo del espectador, al que implica física y emocionalmente en un espacio del que paradójicamente el cuerpo humano permanece ausente y que él/ella con su presencia está llamado a sustituir. Sus instalaciones nos trasladan, a menudo, a un espacio de fantasía en el que, como sucede en Corps étranger (1994), nos enfrentamos al poder metafórico del cuerpo en general a través de conceptos como lo público y lo privado en la imagen del cuerpo femenino.
En los últimos años, la ambivalencia simbólica que otorga a los objetos cotidianos ha ido tomando cada vez más peso en sus instalaciones. Todo aquello que en teoría nos resultaba conocido y acogedor, se metamorfosea en algo remoto y, a menudo, espeluznante. El “hogar”, en las obras de Hatoum, ya no puede proporcionarnos esa sensación de sosiego y refugio con el que antes lo asociábamos. Las alteraciones introducidas por la artista rompen constantemente esas expectativas. Ya sólo nos queda un espacio inquietante en el que pensar una nueva definición de “hogar”.”

La ciudad borrada, Proyecto Tangram.

La ciudad borrada, Proyecto Tangram.

Planteamiento inicial

La ciudad borrada es un colectivo interesado en la interacción individuo/ciudad, que reflexiona sobre la memoria latente en la arquitectura, las relaciones interpersonales (transeúntes/nómadas contemporáneos) y la vestimenta como prolongación identitaria del sujeto.

El proyecto Tangram parte del interés por convertir la ciudad en plataforma artística.
Para llevar a cabo esa apropiación de la ciudad como taller, nuestra metodología parte de la realización de una serie de recorridos por el lugar foco de interés, en este caso, un lugar periférico. Nos interesa este tipo de localización por la interacción presente en él, entre el habitante inmigrante y el originario, quedando patente la importancia del espacio como elemento orgánico y permeable, a la vez receptáculo de conflictos y generador de vínculos entre individuos, constructor no sólo de escenarios sino de códigos comunicativos.

Nuestra intención es tratar el lugar como un elemento en constante cambio y a la vez registro histórico, generando de ese modo, una reflexión sobre la utilización de los espacios urbanos por medio de la proyección de una mirada crítica sobre sus pliegues más olvidados. De ahí el título escogido para recoger la conceptualización del proyecto: “Tangram”, como el nombre del célebre juego consistente en una serie de fragmentos bidimensionales de un cubo a partir de los cuales se pueden construir infinitas figuras. Tal y como sucede en el Tangram original, nuestro proyecto pretende construir una visión nueva sobre un lugar periférico a partir de diversos fragmentos de su realidad cotidiana: fotografías, sonidos, imágenes…

Objetivos

-Convertir un lugar público en el espacio-taller de nuestras reflexiones privadas.

-Establecer contacto directo con los individuos y localizaciones sobre los que va a versar nuestra obra plástica.

-Crear un material documental a lo largo de un breve periodo de tiempo (máximo una semana) como fuente de primera mano a partir del cual desarrollar obra posterior.

-Elaborar entre dos y tres piezas audiovisuales que reflejen nuestra visión sobre el lugar periférico elegido, en las que lo documental se transforme a veces en relato construido.

-Realizar una serie de obra gráfica (técnicas híbridas: dibujo, impresión digital, grabado, collage, fotografía) en la que se reflejen los distintos campos de interés que mencionábamos antes: arquitectura, individuo, vestido y la interacción entre sí.

Metodología

La metodología a desarrollar, partiría tal y como mencionábamos antes de la realización de una serie de recorridos en los que figurasen viviendas de inmigrantes, parques, plazas u otros espacios públicos de reunión y viviendas de habitantes originarios. Durante dichos recorridos, se elaboraría el material documental: grabaciones de voz y sonido, vídeos, entrevistas escritas, bocetos y fotografías. La temporización más adecuada para abarcar esta fase del proyecto sería una semana.
Una vez hecho y recopilado el material de primera mano, habría una segunda fase de trabajo en taller, en la que se revisaría el mencionado material para su posterior utilización en la edición de las piezas audiovisuales y la obra gráfica a realizar.